Crónicas antárticas: tercer mensaje
Los mensajes comienzan a tomar forma de crónica.
Llevamos una semana y media en la isla Decepción, todavía me siento recién llegada, aunque sí la siento más propia a la base Decepción. Ya me manejo con mayor independencia: no tengo que preguntar por cada cosa que hago a la dotación militar (como por ejemplo en cuál de los 4 tachos de basura tiro un saquito de té).
Ya establecimos una cierta rutina de trabajo, aunque está muy atada a las condiciones climáticas.
Vi la isla mutar del negro volcánico, al blanco puro de la nieve y al negro volcánico otra vez. Y también me acostumbré a que los lobos marinos son lo que en Buenos Aires, las palomas.
El trabajo viene relativamente bien (¿el santafesino empieza a cansarse?), pero como digo el clima no da mucha tregua, esta bravo...
La base está floja de calefacción, ya sin ningún artefacto a gas de la calefacción original. Nuestras poderosas estufas son unas "ecosol", ineficientes hasta para calefaccionar un monoambiente porteño en otoño. Y además la base tiene sus años, 74 para ser precisa, y algunos años sin uso. Total que los días que sopló fuerte el viento fue una heladera, y se decidió desarmar el comedor y unas paredes más para poner unas chapas y no sé qué material aislante, y volver a cerrar con maderas nuevas. Tenían que haber muchas maderas más pero no se llegó con la compra, pero aun con las deficiencias materiales se le va a poner trabajo y la base va a mejorar. El problema: hoy se comenzó el trabajo, y tenemos agujeros en la base, el comedor y un par de cuartos a la intemperie. Básicamente vamos a vivir por unos días en una carpa de material. Una carpa muy grande. ¿Será esta una de esas consignas de la derecha? ¿"Estamos peor para estar mejor"?
Yo me propuse aprovechar la oportunidad para mejorar mi relacion con el frío. Dormir sí duermo calentísima (¡no te preocupes, ma!).
Con el poco tiempo que llevo acá ya veo al sol cambiar de hábito. El jueves que llegamos teníamos noche cerrada de 1 a 3 de la mañana, pero ahora ya se está alargando: de 12 a 4 y pico.
Venir a Antártida tiene mucha mística en cualquier lugar del mundo que no sea Antártida, pero cuando ya estas acá, venir al continente blanco no tiene nada de especial. Nunca algo es espectacular o exótico cuando ya estás en el baile, cualquier situación de transforma en la normalidad reinante. La mística cuando se está en Antártida es, únicamente, pasar el año completo. La famosa invernada. Ahí es donde las personalidades se exacerban, cuando el test psicológico es clave. Esa es LA hazaña. Y acá hay varios que han pasado incluso varios años en las bases San Martin, Marambio y la más polar de todas: la base Belgrano 2, en la que el invierno se tiñe de los colores de la aurora, y el blanco domina el paisaje desde la línea del horizonte para abajo, y también incluso de la línea para arriba. Las anécdotas de esa gente son tantas que no me alcanzarían 6 crónicas. Si les interesan les puedo contar algunas, manden VOT SI al 2020.
Aunque no pase la invernada, sí hay mística en las cosas simples como por ejemplo dejar de usar dinero, olvidarme que cobré un sueldo hasta que el otro día Nico me hablo de unas compras que hizo, lo inmersos que estamos en la vida de animales "salvajes", en contraposición a lo que entendemos por animales domésticos, la vida fuera de una ciudad, incluso fuera de un pueblo, la dependencia más estrecha de la vida y las actividades con la "meteo", como se le dice con cariño por estos pagos a esta valiosísima información, ni que hablar de la falta de señal de celular, la desconexión con las noticias, y con todxs ustedes que igualmente leo cada tanto, pero no al ritmo que solemos tener, y la clasificación de la basura en tantas categorías y el cuidado extremo de cada recurso (agua y electricidad). Sospecho que la dinámica antártica se adelanta a lo que algún día vamos a tener que hacer en todos los continentes.
Como escribo directamente en WhatsApp nunca tengo idea de la extensión del texto que escribo, voy a cortar acá, tengo algunas crónicas más pero me las guardo por si el futuro se pone rutinario.






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